¿Se puede correr con zapatillas barefoot? Mi experiencia como trailrunner

Antes de fundar Quintu fui, y sigo siendo, un amante del running. En especial del trailrunning: me enamoré del cerro y llegué a competir bastante, siempre con mis zapatillas barefoot.
Por eso hoy quiero responder una pregunta que me hacen todo el tiempo: ¿se puede correr con este tipo de calzado?
La respuesta corta es sí. Lo hice, lo sigo haciendo, y alrededor del mundo hay muchísima gente que también corre así. La respuesta larga es este artículo, porque "se puede" no significa "parte mañana a correr 10K". Te cuento cómo lo vivo yo.
Por qué corro así (la parte honesta)
Voy a ser franco: no corro con calzado barefoot para mejorar mi rendimiento. Para mí es algo más cercano a lo filosófico.
Correr en la montaña es una forma de honrar el cuerpo. Hacerlo de la manera más primitiva posible, en esos lugares donde la mente y el cuerpo se sienten como en casa. Y para eso intento correr con la menor interferencia posible entre mi pie y el suelo, pero con el cuidado justo para no terminar con una espina clavada. Ese equilibrio, mínima interferencia y máximo respeto por el terreno, es lo que busco cada vez que salgo.
Qué significa "lo más natural posible"
Cuando digo natural, me refiero a un par de cosas concretas:
Dedos libres, no achurrascados. Así les digo yo. Si los dedos van apretados unos contra otros, simplemente no funciona, y el resto del cuerpo lo siente. La puntera ancha deja que el pie se abra y se afirme como corresponde.
Suela delgada, con el grosor según lo que voy a hacer. No uso lo mismo para todo. Si voy a correr en calle prefiero algo un poco más blando; si voy a la tierra, el terreno ya amortigua distinto. También pesa la distancia. Elegir el grosor según el plan es parte del juego.
Por qué me gusta la suela delgada
Acá está el punto que más me cambió como corredor: la suela delgada me obliga a correr con todo el cuerpo.
Las rodillas empiezan a trabajar, el talón se siente, y el zapato deja de perdonarte las fallas. Si pisas más fuerte de la cuenta, lo notas. Si tu postura anda mal, lo notas. No hay una plataforma gruesa que esconda los errores por ti. Dicho simple: tienes que hacerlo bien. Y esa exigencia, con el tiempo, te vuelve un mejor corredor.

El tema del dolor
De niño cargué con un historial de dolores, tanto de rodillas como de espalda baja. En mi caso, el barefoot me ayudó un montón: dejé de sentir que el arco se me colapsaba al correr y mi pelvis se siente más alineada.
No te quiero dar una charla técnica ni prometerte nada, porque cada cuerpo es distinto. Pero desde mi vereda, si lo haces bien, los beneficios están.
Los peros (siempre los hay)
No sería honesto si te vendiera solo la parte bonita. Si quieres el panorama completo, lee también las desventajas del calzado barefoot.
Tuve que ir más lento un tiempo. Me tomé alrededor de seis meses para ir de a poco: distancias cortas al principio, y a veces combinaba con mini salidas a trotar 100% descalzo o con caminatas de esa forma. A mí personalmente me encanta, pero entiendo perfectamente si no lo compartes o si no tienes un lugar seguro para hacerlo.
El mensaje que te quiero dejar es este: tienes que acostumbrarte de a poco, con paciencia. Hay músculos, tendones y posturas que vas a tener que activar y que llevaban años dormidos. No los apures.
Si vienes recién entrando al mundo barefoot, parte por la transición al caminar antes de pensar en correr. Como digo siempre: aprende a caminar antes de correr.
Y por sobre todo, disfrútalo
Esto es lo más importante de todo.
Correr barefoot me enseñó a parar un poco. A sentir lo que tengo bajo los pies en lugar de solo acumular kilómetros. Y cuando le vas agarrando el hilo, la sensación de libertad es insuperable. De verdad, no hay nada igual.
Con qué corro yo
Para el cerro corro con las Be Lenka Trailwalker. Las elijo por algo muy práctico: tienen un refuerzo en la costura para que no se rompan aguantando el trote en terreno duro, son súper flexibles y el grip es perfecto para los cerros chilenos. Para mí son la mejor combinación entre respetar el pie y no quedar botado a mitad de camino.
Y cuando quiero algo aún más libre, a veces salgo con sandalias. En ese caso voy con mis Runae, que les tengo especial cariño.
En resumen
¿Se puede correr con zapatillas barefoot? Sí. Yo llevo años haciéndolo y no pienso parar. Solo recuerda: de a poco, con paciencia, aprendiendo a escuchar tu cuerpo, y disfrutando el camino.
Si quieres dar el primer paso, puedes ver las zapatillas deportivas barefoot para mujer y para hombre, o escribirnos por WhatsApp y te ayudamos a elegir según lo que corres y dónde.
Nos vemos en el cerro.
Dejar un comentario