Sobre Nosotros
Soy Santiago, fundador de Quintu. Y la verdad es que siempre fui ese tipo raro que se sacaba los zapatos en cualquier parte.
En el colegio me retaron más de una vez por andar descalzo en clase. De adulto pasé más de una vergüenza por sacármelos sin querer en la oficina. Nunca entendí por qué algo que se supone que cuida tus pies terminaba siendo lo primero que querías sacarte al llegar a casa.

Todo cambió en un paseo por el campo. Tuve la idea más simple y obvia del mundo: hacerlo descalzo. Y de ahí no paré. Cada salida a la naturaleza era con el menor calzado posible o sin nada. Con los años se fue transformando en algo más que un hábito. Era una forma de entender la libertad y el movimiento.

Pero la vida tiene oficinas, ciudades y reuniones. Y esa libertad se interrumpía cada vez que tenía que salir al mundo "de verdad".
Hasta que descubrí el barefoot. Y mi primera reacción fue: ¿cómo esto no existía antes en mi vida?
Como obsesivo que soy, en poco tiempo ya conocía todas las marcas y modelos del mundo. Y me di cuenta de que en Chile no había nada. Nada con calidad real, nada que combinara salud con estilo, nada que no pareciera calzado ortopédico o de nicho extremo.
Ahí se encendió la luz. Si yo llevaba años buscando esto, seguro había más locos como yo en Chile.
Quintu nace en enero de 2024 con una idea simple: traer a Chile las mejores marcas de calzado barefoot del mundo, seleccionadas a mano, con calidad real.
El nombre viene de 5 — los cinco dedos que quería liberar. Fue mutando hasta llegar a Quintu, y hoy lo llevamos con orgullo.
Partimos con Be Lenka y Barebarics, marcas hermanas europeas con la mejor variedad y calidad que encontré. En julio de 2024 sumamos Origo, una marca mexicana que me enamoró desde el primer momento.
comparte los mismos valores y tiene ese toque más latino que le faltaba al mix.
Después vinieron las herramientas de movilidad. Me di cuenta de que los zapatos solos no bastan. Muchos clientes llegaban con años de daño acumulado y necesitaban más que un calzado nuevo. necesitaban acompañamiento y ayuda para recuperar lo que siempre fue suyo.

Hoy más de 4.000 personas ya cambiaron cómo se mueven. Lo que más me mueve no son las ventas, son los mensajes de clientes que te escriben para contarte que al fin superaron un dolor de años. O que encontraron algo sano y bonito para ponerse en los pies. Eso es lo que hace que valga la pena.
Si llegaste hasta acá, gracias por leer. Si tienes alguna duda, pregunta, o simplemente quieres hablar de pies libres, estoy feliz de escucharte.
Un abrazo, Santi